Francia e Inglaterra en el siglo XVII

Importante figura del gobierno frances en el siglo XVIIEl siglo XVI fue una época decisiva para Francia, durante el reinado de Luis XIII acompañado del Cardenal Richelieu, se establecieron las bases necesarias para hacer de Francia la potencia más importante de Europa durante el siglo siguiente. Una vez solucionados los conflictos religiosos internos gracias al establecimiento del Edicto de Nantes por el rey Enrique IV, la paz interna era un hecho; la externa se lograría al fin con la participación de Francia en la Guerra de los Treinta Años, en la cual saldría victoriosa y terminaría de afincar su primacía en el continente Europeo,  hasta entonces dominado por la potencia española.

Por otro lado Inglaterra durante el siglo XVI se encontraba bajo la monarquía de los Tudor. Durante el gobierno de la última de los Tudor, la reina Isabel, Inglaterra era tan solo un reino alejado y poco importante en la Europa continental. Alrededor de este siglo, la realidad Inglesa no era otra que un reino con rivalidades religiosas y cuya iglesia, separada de la romana, ahora era independiente, sin embargo, caven destacar los conflictos bélicos que se tuvo con España y su Rey vigente Felipe II a raíz de la piratería Inglesa. La reina gobernaba con ayuda del parlamento que era la asamblea estamental, en la cual estaban representados los sectores más importantes: nobles y burgueses. La muerte de la Reina Isabel representaba una incógnita a la sucesión al trono de Inglaterra, ya que esta se dice que murió virgen y sin dejar descendencia alguna, es así como se adentra la historia inglesa en el siglo XVII.

En Francia simultáneamente, muere el Cardenal Richelieu y lo sigue el Rey Luis XIII casi con inmediatez. Durante este período los descendientes del difunto Rey eran, hasta entonces, menores de edad, por lo que se dispuso una regencia dirigida por su madre María de Medicis y con ella un nuevo ministro, el cardenal Mazarino. Durante este momento histórico, se desarrollaron las llamadas Frondas, conflictos internos Franceses en contra de la regencia y el nuevo cardenal que no parecía ser muy grato, dichos conflictos finalizaron con la subida al trono del ahora mayor de edad hijo de Luis XIII, Luis XIV. El nuevo Rey, se convirtió en un individuo extravagante, amante del lujo, los palacios, las joyas, las mujeres y el poder ante todo. Una de sus acciones más célebres fue la de mudar el palacio real a Versalles, decisión que tomó al haber recibido un fuerte impacto cuando era pequeño, al despertar y ver el Luvre revuelto de gente que exigía verle, durante la regencia de su madre y el conflicto de las Frondas. A su nuevo palacio construido con todos los lujos se llevó a los nobles a vivir con él, como una manera de control a aquellos que consideraba peligrosos.

Reina de Inglaterra

En Inglaterra  finalmente se decide que la sucesión al trono la tomará Jacobo Estuardo, Rey de Escocia, hijo de María Estuardo, difunta prima de Isabel Tudor. Jacobo acostumbrado  a la estructura de la Iglesia Presbiteriana Escocesa que limitaba el poder y la autoridad del Rey, al llegar a Inglaterra y encontrarse con una iglesia que le permite a través de ella legitimarse en el trono, se siente a gusto. Establece un gobierno absolutista y llena de derroche siguiendo el modelo francés de aquel momento, éste le pide fondos al Parlamento (que a diferencia que en Francia seguía teniendo voz y voto importante) pero el Parlamento se rehúsa y le exige una justificación de sus gastos a lo que el Rey se molesta y responde disolviendo el Parlamento.

A Jacobo le sucede su hijo, Carlos, criado como anglicano y quien hereda ambos reinos: el inglés y el escocés (al igual que su padre). Carlos pretende imponer el anglicanismo en Escocia, pero esta, ferviente presbiteriana, se subleva en contra del Rey. Carlos para poder hacerle frente a la guerra restableció el parlamento y firmó un acuerdo con él.  Cuando al fin  logra dominar a los escoceses, Carlos decide aliarse con ellos  en contra del Parlamento, pero este se entera de la conspiración.

En Francia, mientras tanto, la monarquía de Luis XIV se desarrollaba tranquilamente, el con el poder absoluto y a cargo de todos los asuntos públicos. Se dice que fue un período lleno de lujos donde el desarrollo del arte fue significativo. Luis XIV fue un el típico hombre renacentista francés.

Retomando el conflicto inglés,  en el escenario parlamentario surge la figura del grupo de los congregacionalistas ingleses, quienes ante todo el  conflicto social, forman un ejercito liderizado por Oliver Cromwell, que peleará a favor del parlamento y en contra del Rey. Finalmente el ejército vence y se logra la ejecución del Rey. Después del gobierno del Parlamento Rabadilla y posteriormente el Parlamento Barebone, Cromwell se convierte en la cabeza de Inglaterra disolviendo la monarquía e instaurando un nuevo régimen republicano, rechazo la corona pero  acumulo en su persona más poder del que alguna vez algún Rey ingles hubiese tenido. Se dice que su gobierno fue de carácter dictatorial y represorio pero siempre en nombre der la paz entre los hombres y el bien social, disolvió los parlamentos y se impuso como única autoridad.

Al morir Cromwell, se pretende que su hijo lo suceda el poder, pero éste resulto, más bien, ser un muchacho pacífico, inepto para mantener el régimen militar y sin libertades que su padre le había heredado, situación que es aprovechada por los caballeros parlamentarios para llamar a Carlos II, hijo de Carlos I, y quien fue educado en la Corte de Luis XIV de Francia. Quiso implantar en Inglaterra un gobierno absolutista como el de Francia, lo que provocó una nueva división en el Parlamento, ahora entre los tories (nobles anglicanos defensores del rey o caballeros) y los whigs (burgueses puritanos partidarios del poder parlamentario). Los whigs alcanzaron la mayoría en las elecciones parlamentarias y desde entonces Carlos II gobernó con ellos sin volver a convocar al parlamento.

Es así como se exponen en degrade la historia de dos reinos: el francés y el inglés; y como en ambos (en uno más que en otro con grandes dificultades) se desarrollo la idea de un gobierno absolutista durante el siglo XVII

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